En Noviembre del año 2002 se inició el “Inventario Micológico Básico de Andalucía”, IMBA. Dicha actuación vertebró numerosos equipos de trabajo con el fin de recopilar la información fúngica andaluza que hasta entonces se encontraba dispersa y fragmentada, tanto en artículos de micología como en el conocimiento de grupos de aficionados y de micólogos de reconocido prestigio. El desarrollo de este inventario y la necesidad de conservación de las muestras recolectadas condujo al establecimiento de un herbario, constituyendo este una parte fundamental del trabajo, ya que además de componer la infraestructura física del inventario, actúa como requisito indispensable para el estudio de la biodiversidad fúngica andaluza. El herbario, reconocido oficialmente con el acrónimo “JA” en el Index Herbariorum, e internamente como JA-CUSSTA, incluye una base de datos con más de 9200 registros y 1536 especies determinadas, siendo uno de los herbarios de hongos más importantes de Andalucía. También se incluye una cartografía en formato Geopackage. El herbario de hongos (o “micoteca”) es una herramienta que ofrece colecciones físicas de taxones (y potencialmente bancos genéticos), así como datos asociados que pueden ser objeto de trabajos de muy diverso tipo: gestión ambiental, estudios poblacionales, corología, taxonomía, florística, ecología, etc. Esta disponibilidad supone una gran herramienta para la gestión del recurso micológico de Andalucía, que conserva el material y permite un flujo de muestras dentro y fuera del herbario mediante incorporaciones, intercambios, préstamos, solicitudes o donaciones. Para actualizar y complementar el herbario se cuenta con los trabajos de campo que se llevan a cabo por todo el territorio andaluz, con la colaboración de expertos micólogos de toda la región. Por todo ello, es una infraestructura indispensable para la conservación de los hongos y la ejecución de los trabajos que se desarrollan en el marco del Plan CUSSTA y el Jardín Micológico y Centro Andaluz de Micología “La Trufa”. Esto se debe a que las muestras conservadas constituyen, por si mismas, un testigo de la diversidad fúngica de Andalucía, que permite certificar, comprobar, corregir o actualizar la existencia de las distintas especies de hongos en un área geográfica. En este contenido se incluye la información de carácter público, sin incluir coordenadas geográficas (aunque los pliegos incluyen sus correspondiente topónimos), englobando toda la diversidad de los hongos en Andalucía, a excepción de las especies catalogadas por la legislación vigente con alguna categoría de amenaza, cuya información de detalle se considera sensible y se encuentra en otro contenido distinto.