La Red de Información Ambiental de Andalucía (REDIAM) ha producido una serie de escenarios climáticos regionalizados para Andalucía a partir del informe (AR5) del International Panel for Climate Change (IPCC). Se han generado simulaciones futuras en tres periodos (2011-2040, 2041-2070, 2071-2100), para 9 Modelos de Circulación General (MCGs), en 4 escenarios de emisiones (RCP26, RCP45, RCP60 y RCP85) y el escenario de referencia con el clima representativo del período 1961-2000. Este proyecto se denomina “Escenarios Locales de Cambio Climático actualizados al 5º Informe del IPCC”, cuyo objetivo principal es dar a conocer a científicos, técnicos, políticos, administración, empresas y ciudadanos en general, los efectos esperados del Cambio Climático sobre la región andaluza a escala de semidetalle -intentando reflejar la variabilidad climatica que la caracteriza-, una información básica para el desarrollo de políticas de adaptación. Esta simulación ha dado lugar a multitud de estudios territoriales que permiten conocer los impactos del cambio climático en sectores como el medio ambiente, agricultura, salud, industria, turismo, etc. "Informacion Relativa a los Modelos de Circulación General y Escenarios" La principal herramienta para la prospección del clima de las próximas décadas son los denominados Modelos de Predicción Numérica del Clima (MPNCs) o como se les conoce comúnmente, Modelos de circulación General (MCGs). Estos modelos (Gordon et al., 2000; Stendel et al., 2000) simulan flujos de energía, masa y cantidad de movimiento, mediante las ecuaciones primitivas de la dinámica, entre los puntos de una retícula tridimensional que se extiende por la Atmósfera y Océanos y las capas superiores de la Litosfera y Criosfera. Mediante la integración temporal de estos flujos, se obtienen evoluciones simuladas de los estados atmosféricos. Hay distintos tipos de modelos, según las dimensiones en las que trabaje, se distinguen: modelos en 1D (balance de energía, modelos de radiación convectiva), en 2D (plano altura-latitud) y 3D (MCGs; atmósfera, océano, atmósfera-océano). Los MCGs más modernos incluyen capas en la baja y media estratosfera, ya que los recientes estudios demuestran su influencia en el sistema climático (Smagorinski, 1965; Manabe y Hunt, 1968), y se espera su inclusión en el próximo IPCC. Desde 1990 se está trabajando con modelos acoplados atmósfera-océano y son estos los incluidos en el cuarto informe del IPCC y con los que se está trabajando en la actualidad. Los MCGs tienen tres características principales: resolución, formulación y configuración. Dado que los modelos se integran para periodos extensos de tiempo (desde semanas hasta cientos de años), es más importante que representen la circulación general de grandes áreas que los detalles puntuales del tiempo en zonas localizadas, por lo que una resolución de varios grados de latitud/longitud es suficiente. La formulación hace referencia a la resolución matemática de los modelos (rejilla o espectral). Por último, la configuración es la manera en la que se ejecuta un MCG: hay dos tipos de modelos, los atmosféricos y los acoplados (atmósfera-océano). Los primeros son modelos atmosféricos que representan la interacción con el océano mediante la introducción de datos fijos de la temperatura en la superficie del mar, mientras que en los segundos, un modelo oceánico se encarga de simular los cambios en la temperatura del mar pudiendo reaccionar a posibles cambios atmosféricos. Estos últimos son los más utilizados hoy en día. Las características anteriores, son las que van a distinguir unos modelos de otros, especialmente su resolución, es decir, el tamaño de la rejilla en la que trabajan. Otra característica que los difiere es su resolución en la vertical y que informa de los niveles de presión. Los MCGs más avanzados inicializan sus simulaciones en los comienzos del siglo XIX con los forzamientos radiactivos de la era preindustrial. Durante la integración temporal se van modificando dichos forzamientos en concordancia con los registros o estimaciones de las concentraciones históricas de gases invernaderos y aerosoles, cuando la integración alcanza el momento actual y se interna en el futuro, las concentraciones de dichos agentes se estiman en función de las previsiones de la actividad humana: son los escenarios de cambio climático (Nakicenovic & Swart, 2000). Los MCGs muestran una capacidad notable para reproducir las principales características de la circulación atmosférica general, como “células de Hadley”, cinturones extratropicales de borrascas, etc. (Stendel et al., 2000). El problema surge cuando se chequean los resultados a escala más pequeña (es decir, se seleccionan unos pocos puntos de la rejilla de trabajo) donde las variables, especialmente en superficie, no se aproximan a los valores observados en realidad.